
Esta vez no pienso caer en el error de anunciar a bombo y platillo que "no me compraré nunca un e-book"
Y es que me pasó con la ds: "ya estamos mayorcitos para consolas..." y ahora tengo todo tipo de juegos; luego con el ipod: "si yo con mi mp3 tengo bastante", y ahora lo utilizo hasta para estudiar inglés; de la nespreso pensaba: "¿quién se va a comprar eso con las cápsulas??", y ahora distingo los sabores por colores... y también me pareció una tontería eso de comprar la lechuga ya cortadita y envasada.
Ya no saben que inventar, creo que fue lo que pasó por mi cabeza cuando vi el primer libro electrónico. A mí me vale con el portátil... ¿o no?
Intuyo que consumismo y servicialidad (que en la mayoría de los casos nunca necesidad) pugnan por escribir más de una carta a los Reyes Magos, y entre ellas la mía. Así, que lo dicho, gato esta vez mejor calladito, que luego siempre hay algún simpático preguntando eso de : ¿no eras tú la que decía...?

3 comentarios:
Cuando el otro día me refería a los libros de textos del ¿futuro? me refería a esto... Coincido contigo en que son una maravilla, y parecen un libro... pero caben miles.
Un saludo
El fallo es que el paso de los años no quedará marcado en el olor de sus hojas...
Con libro digital o sin él, seguiré comprando libros en papel, de eso no hay duda.
Eu
Tampoco se pueden subrayar o escribir al margen, y......... eso del sonido de las páginas al pasar....
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